Marzo ha sido, en el Colegio Esclavas SCJ de Cádiz, un mes en el que hemos vuelto a comprobar que educar es acompañar, cuidar, despertar vocaciones y ayudar a cada alumna y alumno a crecer.
Entre las actividades complementarias, hemos vivido momentos muy especiales. Desde la ternura del paso del alumnado de Infantil por Onda Esclavas, mostrándonos con espontaneidad cómo viven su día a día en el cole, hasta experiencias que abren horizontes, como las jornadas de orientación en la Universidad de Cádiz, la visita a AULA o los distintos campus universitarios. También hemos disfrutado de salidas que unen historia, cultura y convivencia, como la celebración de La Pepa, la visita a la granja escuela o el inolvidable viaje a Madrid, donde nuestro alumnado pudo conectar con nuestras raíces, el arte, el futuro académico y también con la alegría compartida. Marzo también ha sido un mes para la ciencia: la Olimpiada de Física, el trabajo con datos reales del detector ATLAS o la participación en experiencias vinculadas al CERN nos recuerdan que el talento florece cuando se une a la curiosidad, el esfuerzo y el deseo de poner el conocimiento al servicio de los demás.
En las actividades de aula y asignaturas con recursos propios, hemos seguido apostando por una pedagogía activa, cercana e innovadora. La psicomotricidad en Infantil, las ginkanas de Educación Física por el 8M, los proyectos manipulativos de Física y Química o las dinámicas de Religión en torno al perdón muestran una manera de aprender que toca la mente, el cuerpo y el corazón. Porque en Esclavas creemos en una educación integral, donde la creatividad, la reflexión, la cooperación y los valores caminan siempre de la mano.
En nuestras actividades propias del mes, la pastoral ha tenido un lugar muy especial. La Entrega de la Palabra, la celebración de la Reconciliación, los encuentros vocacionales, el acompañamiento entre etapas y la preparación de la Semana Santa han sido oportunidades preciosas para seguir creciendo en la fe, en la interioridad y en el sentido profundo de lo que vivimos. Así entendemos la educación en la Fundación Educativa ACI: como una experiencia familiar, cercana y transformadora, donde cada persona es mirada con cariño, acompañada con esperanza y animada a descubrir que está llamada a dar lo mejor de sí.
Porque cuando una escuela educa con el corazón, se nota en cada detalle.



























